Dejémonos de palabras,
de letras, de lágrimas,
de ideas imaginadas,
dejémonos de utopías,
de ilusiones desahuciadas,
dejémonos de quimeras,
dejémonos de ser
rémoras de la esperanza.
Dejémonos de sueños
infértiles sin práctica,
dejémonos de culpas,
de las inútiles cargas,
dejémonos de intenciones
que no consiguen nada
porque miran hacia el frente
realidades justificadas.
Ya hemos visto, conscientes
que una gota moja;
pero la lluvia empapa;
que palabras convencen
y testimonios arrastran,
que un golpe descorteza
pero cien golpes matan,
que las palabras planean
pero las obras levantan.
Dejémonos de indiferencias,
¡que el mundo hoy nos ataña!
dejémonos de egoísmos,
¡que el mundo hoy nos reclama!
dejémonos de verborreas
¡el mundo desde adentro clama,
que la justicia y la solidaridad
no sean sólo palabras!
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